La mayoría de los niños suele desarrollar un repertorio verbal amplio con una aparente facilidad. A medida que descubren para qué sirve el lenguaje, empiezan a emplear palabras para obtener distintos tipos de reforzadores mediante la mediación de otras personas de su comunidad verbal. Dado que su entorno aún es muy novedoso, sus primeras interacciones verbales suelen consistir en señalar objetos que después el interlocutor nombra. Poco después, los niños sustituyen el gesto por la pregunta «¿qué es esto?». De este modo van adquiriendo conocimientos sobre el ambiente, diferenciando estímulos y afinando sus discriminaciones. Conforme el entorno se vuelve más complejo, también aumenta la diversidad y sofisticación de la conducta verbal. Aunque en condiciones típicas este aprendizaje parece sencillo y espontáneo, en realidad resulta de miles de episodios de interacción entre el niño y su comunidad verbal (padres, cuidadores y compañeros). Solo cuando algún factor limita es...
Y todo lo que vale la pena es lo contrario a nuestro obligo. La inmensidad de lo desconocido (Escohotado).