Epicuro de Samos, creador de la filosofía hedonista y contemporáneo a las otras dos escuelas helenísticas ( estoicos , escépticos ), desarrolla toda una ética que parte del placer y del dolor y los efectos que estos provocan en nuestra conducta. A diferencia de lo que muchos piensan, Epicuro no es un fiel defensor del desfase, el vicio o la lujuria. Todo lo contrario. Epicuro se da cuenta de que existen dos tipos de placeres, si bien, el primer tipo sí que coincide con lo que hoy denominamos placer; El otro puede sorprender. Este segundo tipo de placer es el que realmente merecía la pena perseguir para los epicúreos o hedonistas. Este placer se alcanza en la calma , en la mesura , en la prudencia ( phronesis )... Sería un placer más consciente, más templado (de la virtud templanza ). A partir de esto se da cuenta de una cosa, y es que para él, cualquier persona que tenga las necesidades básicas cubiertas puede ser feliz, porque nada necesita. Como el bien dice: El g...
Y todo lo que vale la pena es lo contrario a nuestro obligo. La inmensidad de lo desconocido (Escohotado).