A menudo, uno se enrrevesa en encontrar la belleza sobre las cosas y acciones más agradables a los sentidos. Solemos buscarla en aquellas partes del entorno donde creemos que debemos buscarla. Así, las cosas bellas suelen serlo para la gran mayoría de nosotros, nos lo enseñaron así: la Catedral de Notre Dame, un valle afectado por la primavera, los ojos de aquella persona, un plato colorido y bien presentado, etc. La comunidad nos enseñó que existen algunos patrones para que algo sea bello. El carácter colorido tiende a ser uno de ellos. También algo simétrico. Y algo limpio y ordenado. También nos enseñaron que algo «puro» posee belleza. En definitiva, al margen de lo genéticamente heredado, l as gafas con las que juzgamos si algo es bello o no lo es, están creadas por el ambiente, y son notablemente modificables . Desde pequeños construimos ciertas ideas que utilizamos de filtro para elegir qué es lo que va...
Y todo lo que vale la pena es lo contrario a nuestro obligo. La inmensidad de lo desconocido (Escohotado).