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Hiperreflexión y metacognición

       1. Hiperreflexión: tendencia a querer encontrar una solución al problema, focalizando excesivamente la atención sobre este pensamiento. 

       2. Metacognición: consciencia de los procesos de pensamiento y comprensión de los patrones que lo sustentan.

        Hipotetizo que existe cierto efecto comportamental en los estudiantes de psicología, que consiste en aplicar la metacognición de forma excesiva en su día a día. En algunos profesionales de esta disciplina, se da el caso en el que constantemente se ven observando sus sensaciones y conducta de manera excesivamente analítica. Digamos que su actividad mental frecuenta muchas frases del estilo: «pienso que estoy pensando esto porque…», «creo que hago esto porque…», «es posible que sienta esto porque…», etc. Este patrón del que hablo, creo que se da en muchos de nosotros, no me refiero a la famosa patologización de todo (que también puede derivar de este efecto), sino de un exceso de análisis en los procesos propios. En el caso de otras personas, estos procesos pasan desapercibidos, suelen ser de carácter automático y pocas veces son juzgados por el individuo.
        La realidad es que, a diferencia de lo que algunos profesionales comentan, me cuesta entender que este efecto resulte siempre desadaptativo. Pongo un ejemplo: 

                El psicólogo Pedro se da cuenta de que dedica muchas horas de su vida a comer a pesar de que no tenga hambre. Una vez se da cuenta de ello, decide diseñar un programa de extinción de conducta para reducir las veces que come sin tener hambre. Así como planificó, tras dos semanas, llega el día en que lo consigue. Sabe que no puede ser muy bueno seguir comiendo de más. Sin embargo, Ana come siempre más, incluso cuando no tiene hambre. Es más, Ana pasará toda su vida comiendo más de lo que el cuerpo le pide. Pero ella, nunca le ha dado importancia a esta conducta y nunca sufrirá problemas relacionados con la alimentación. Y, por otro lado, Juan, en muchas cenas, come más de lo que debería e invierte mucho tiempo pensando en que debería cambiar sus comportamientos. La realidad es que Juan lleva casi un año tratando de reducir lo que come y no ha encontrado manera de resolverlo. A pesar de que es poco probable que desarrolle problemas de salud derivados de la alimentación, se frustra constantemente y es mucho tiempo el que dedica a pensar sobre cómo dejar de comer más. 
                La pregunta que deberíamos plantearnos es: ¿Hasta qué punto es perjudicial una metacognición excesiva?

       Muy resumidamente, hipotetizo que la metacognición es perjudicial únicamente cuando provoca mayor malestar del que elimina, es decir, cuándo se da hiperreflexión. Esto significa que aunque es probable que Pedro nunca tenga problemas con la conducta alimentaria, el mero hecho de saber que esa conducta no es la más «correcta», le produce cierta incomodidad, pero al resolver esa preocupación, esa incomodidad se reduce. Sin embargo, Ana, desde su ignorancia, pasará toda su vida relacionándose bien con la comida, aunque no lo haga del todo bien con la alimentación, pero al final del tiempo habrá sufrido menos. Y, por otro lado, si Juan no consigue aceptar su situación, lo habrá pasado peor que los dos, y no habrá sido capaz de extinguir su conducta como Pedro, pero tampoco de ignorar el pensamiento como Ana. Por lo que, a no ser que dé con un psicólogo experto en modificación de conducta, la única opción que le queda es la aceptación.  
        Con este reducido ejemplo, quiero decir que nunca es perjudicial querer cambiarse a uno mismo mientras sea posible hacerlo con menor sufrimiento del que provoca. Muchas veces nos obsesionamos con cambiar ciertas cosas que nos producen menor malestar del que nos produce pensar en ellas. Es por ello, que allí, la opción que queda es aceptar, solo así comienza a diluirse la hiperreflexión. Claro que si Pedro llevara intentando comer menos durante 3 meses y no lo consiguiera, debería optar por otra vía (aceptación). Sin embargo, si no le cuesta cambiar su conducta, no tendría por qué ser un problema la metacognición en la que vive inmerso, ya que su situación no es la de Juan. 
        Aunque parezca sencillo, creo que muchas veces confundimos los dos términos: hiperreflexión y metacognición. Pensar constantemente acerca de lo que uno mismo piensa, siente o hace, no siempre es desadaptativo, y menos cuándo no hay un juicio que provoque malestar. Si piensas acerca de ti mismo y siempre concluyes en que debes ejercer control sobre tu conducta, quizás sí que debas empezar a practicar la aceptación, pero, si lo haces desde el respeto y el amor propio, entonces no hay ningún problema por querer reorientar tus conductas hacia otra dirección. Probablemente, la línea que separa la hiperreflexión de la metacognición radica en cuánto sufrimiento te está provocando el pensamiento en sí mismo. Paradójicamente, darse cuenta de que se siente mal al darse cuenta de algo, es lo que le hace sentir mal al hiperreflexivo, no siendo así con el que únicamente se da cuenta de lo que hace sin juicio alguno.

        Evalúa lo que puedas cambiar (que suele ser muy poco) y acepta lo que escapa de tu voluntad. 

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